Analizamos la farsa del Sistema Nacional de Cuidados México. El presupuesto 2025 revela que es una simulación y que la carga seguirá recayendo en las familias, no en el Estado.

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Por Elizabeth Legarreta

Nos lo vendieron como la gran revolución social, una de las promesas insignia de la presidenta y su agenda de Claudia Sheinbaum cuidados. Sería, nos dijeron, el pilar que finalmente liberaría a millones de personas (léase: mujeres) de la esclavitud moderna del trabajo de cuidados no remunerado. El Sistema Nacional de Cuidados México prometía que el Estado asumiría por fin su responsabilidad histórica. Pero lo que enfrentamos hoy es la gran farsa cuidados 4T.

La promesa de un sistema robusto, capaz de atender a la infancia, a las personas mayores y a quienes viven con alguna discapacidad, se ha topado con pared en la Cámara de Diputados. Ahora que se analiza el Presupuesto cuidados 2025, la realidad nos golpea en la cara: el dinero asignado es tan raquítico que insulta la inteligencia. Estamos ante la crónica de una simulación anunciada: mucho ruido en la mañanera sobre la creación de este sistema, pero cero nueces en la cartera para hacerlo realidad.

Presupuesto de miseria: La prueba del desinterés en el Sistema Nacional de Cuidados México

Si quieres saber las verdaderas prioridades de un gobierno, no escuches sus discursos; revisa su presupuesto. Y el presupuesto para el Sistema Nacional de Cuidados México en 2025 grita que el tema les importa un carajo.

Organizaciones civiles y expertas economistas han encendido las alarmas. Análisis de centros como el CIEP y Fundar muestran que los montos etiquetados son absolutamente insuficientes. No solo eso, sino que se prevén graves recortes presupuesto salud, donde el gasto para la población sin seguridad social disminuiría un 24.9%, afectando directamente la capacidad de cuidado de las familias y aumentando la presión sobre ellas.

Lo que hay son reasignaciones cosméticas de programas sociales ya existentes, un «copy-paste» presupuestal que intenta hacer pasar por nuevo lo que ya estaba, y que claramente no ha funcionado para aligerar la carga. Es la política de la aspirina para tratar un cáncer social.

La romantización del sacrificio continúa

¿Cuál es la consecuencia real de esta farsa? Que la promesa de «liberación» se convierte en una condena perpetua. Al no haber un Sistema Nacional de Cuidados México real y financiado, la gigantesca masa de trabajo necesario para sostener la vida seguirá recayendo donde siempre: en los hombros de las familias, perpetuando la histórica sobrecarga mujeres que sostienen este país gratuitamente.

Según datos recientes del INEGI, el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados equivale al 26.3% del PIB nacional. Las mujeres aportan casi tres cuartas partes de este valor y dedican el 63.7% de su tiempo de trabajo total a estas actividades, mientras que los hombres solo el 26.9%.

El Estado se lava las manos y privatiza el problema. «Que lo resuelvan en casa como puedan», es el mensaje implícito. Mientras no haya inversión real, los discursos oficiales sobre la «revalorización de los cuidados» son solo palabrería hueca que romantiza el sacrificio ajeno.

No queremos discursos, queremos infraestructura

El gobierno tiene una oportunidad histórica que está desperdiciando. Un verdadero Sistema Nacional de Cuidados México no se construye con buenas intenciones ni con eslóganes de campaña. Se construye con cemento, con nóminas, con capacitación y, sobre todo, con una montaña de dinero público invertido en el bienestar de la gente.

Cualquier cosa menos que eso es puro atole con el dedo. Es hora de dejar de aplaudir la simulación y exigir que el Estado deje de ser un parásito del tiempo y la vida de quienes cuidan gratis a este país.

La exigencia es clara y urgente: no más políticas públicas diseñadas desde la simulación. Mientras el gobierno no destine los recursos necesarios para crear un Sistema Nacional de Cuidados México que sea tangible y universal, seguirá siendo cómplice de la desigualdad estructural que mantiene a millones de mujeres atadas al trabajo no remunerado, sacrificando sus propios proyectos de vida para sostener a la sociedad.


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Una respuesta a «La gran mentira del sexenio: Por qué el «Sistema Nacional de Cuidados México» es una farsa presupuestal»

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