La falacia del gobierno feminista: La Campaña Si te tocan nos toca de Clara Brugada es puro «atole con el dedo»
Por Elizabeth Legarreta
La Ciudad de México amanece con un nuevo eslogan pegado en sus paredes y saturando las redes sociales oficiales. Se trata de la Campaña «Si te tocan nos toca» de Clara Brugada, una iniciativa lanzada con bombo y platillo por la Jefa de Gobierno que promete consolidar a la capital como un territorio libre de violencia contra las mujeres. Sin embargo, para quienes transitamos esta ciudad de noche, para quienes hemos sido revictimizadas en un Ministerio Público o acosadas en el Metro ante la indiferencia policial, esto tiene un olor inconfundible: es marketing político de la vieja escuela disfrazado de justicia social morada.
Estamos ante la gran falacia del supuesto «gobierno de mujeres» de la 4T. Una administración que se viste del color de nuestra lucha para la foto oficial, pero que en la práctica nos da «atole con el dedo» con medidas cosméticas y eslóganes pegajosos, mientras la violencia estructural y la maquinaria de impunidad siguen intactas y operando a toda marcha en contra nuestra.
¿Luces led contra feminicidas? La realidad detrás de la Campaña Si te tocan nos toca de Clara Brugada
Desmenucemos qué es lo que realmente ofrece la rimbombante Campaña Si te tocan nos toca de Clara Brugada. Según la información difundida durante su presentación, el plan central consiste en «inundar» la ciudad con 12 mensajes diferentes sobre la responsabilidad colectiva de erradicar la violencia. Además, se promete mejorar la infraestructura urbana a través de los llamados «Caminos de Mujeres Libres y Seguras», que básicamente se traducen en poner más iluminación en ciertas zonas.
Se agradece una calle mejor iluminada, claro que sí; nadie niega que la oscuridad es aliada del crimen. Pero seamos serias: una nueva lámpara led no detiene a un feminicida decidido. Un cartel bonito pegado en el paradero del camión no reforma la mentalidad de un policía acosador, ni agiliza los trámites burocráticos y revictimizantes de una fiscalía corrupta que pierde expedientes o culpa a las víctimas por cómo iban vestidas.
Esta campaña apuesta todo a la percepción de seguridad, no a la seguridad real y tangible. Es la política del paliativo superficial: intentar curar una herida de bala profunda con una curita de color rosa. Mientras no se ataque la raíz del problema, que es la impunidad rampante —ese terrible porcentaje de delitos contra mujeres que nunca se castigan en este país—, cualquier campaña de difusión masiva es dinero público tirado a la basura y una burla dolorosa para las víctimas y sus familias que esperan justicia, no espectaculares en el Periférico.
La hipocresía del discurso: Cooptando la lucha en la Campaña Si te tocan nos toca Clara Brugada
Lo más irritante de esta estrategia no es solo su ineficacia, sino la cínica cooptación del discurso que la acompaña. Durante el lanzamiento de la Campaña Si te tocan nos toca Clara Brugada, la Jefa de Gobierno cerró su discurso gritando una de nuestras consignas históricas más potentes: «¡La transformación será feminista o no será!».
Escuchar esa frase en boca de representantes de un proyecto político que ha mantenido una relación tóxica y de confrontación con el movimiento feminista autónomo genera una profunda indignación. Es el mismo grupo político que nos llama «conservadoras» o «infiltradas» cuando salimos a exigir resultados reales, el mismo que ha ordenado gasearnos en las marchas del 8M y el mismo que prefiere blindar sus palacios con vallas metálicas gigantes antes que dialogar con las madres buscadoras o las víctimas de feminicidio.
Tener mujeres en los cargos más altos de poder, como Claudia Sheinbaum en la presidencia y Clara Brugada en la CDMX, es un hito histórico innegable. Pero la biología no garantiza la conciencia de género ni la agenda feminista. Si una gobernante mujer sigue operando bajo las mismas lógicas patriarcales de minimizar la violencia, proteger a las instituciones podridas antes que a las ciudadanas, y usar el feminismo únicamente como una herramienta de marketing electoral, entonces no estamos ante un gobierno feminista. Estamos ante la misma estructura opresora de siempre, solo que ahora nos habla utilizando la letra «a» al final de las palabras.
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Queremos resultados, no eslóganes vacíos
Estamos hartas del simulacro y de la administración de nuestro enojo. La Campaña Si te tocan nos toca Clara Brugada se siente como otro intento más de contener la rabia legítima de las mujeres en lugar de erradicar las causas profundas de nuestra violencia.
No queremos que el gobierno nos diga en un cartel que «les toca» apoyarnos; queremos que hagan su trabajo de una maldita vez. Queremos fiscalías que funcionen con perspectiva de género real, policías capacitados que no violen ni extorsionen, un sistema de transporte verdaderamente seguro a cualquier hora y un alto total a la impunidad. Hasta que eso no suceda en la realidad diaria, sus campañas de colores brillantes serán solo ruido de fondo ofensivo en una ciudad que nos sigue matando.





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