Alfonso Fernández Magallón, “Poncho La Quiringua” y Luis Enrique Barragán Chávez, “El R5” o “Wicho de Los Reyes” / Foto: Brujas Riot

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Un documento interno revela la cadena de mando, áreas de seguridad y vínculos familiares del Cártel de Los Reyes

Benjamín Álvarez

Morelia, Michoacán.– A través de un documento que incluye un organigrama y un gráfico de relaciones familiares, se exhibe la estructura completa del Cártel de Los Reyes, un grupo criminal que mantiene operaciones en el municipio del mismo nombre, en Michoacán.

El organigrama permite identificar a sus principales líderes, responsables de seguridad, mandos operativos, lugartenientes y operadores, así como los vínculos de parentesco que atraviesan su organización.

La información, deja al descubierto el diseño jerárquico de la organización y el peso que tienen las redes familiares en la distribución de cargos, desde la cúpula hasta los niveles más bajos de la estructura criminal.

En la parte más alta del organigrama aparecen como líderes Alfonso Fernández Magallón, “Poncho La Quiringua”; Luis Enrique Barragán Chávez, “El R5” o “Wicho de Los Reyes”, y Jesús Ochoa Chávez, “La Venada”.

En el caso de los dos primeros, el Narcotics Rewards Program los identifica como objetivos prioritarios, y ofrece recompensas de hasta cinco y tres millones de dólares, respectivamente, por información que conduzca a su captura y condena.

Junto a ellos se ubica Antonio Fernández, “El 20”, quien es identificado como hijo directo de Alfonso Fernández Magallón.

En ese mismo bloque de mando se integra otro miembro de la familia Fernández, señalado únicamente bajo el alias de “El Junior”, también referido como hijo de “Poncho La Quiringua”.

El segundo nivel estratégico del cártel está conformado por el área encargada de la seguridad y el control armado.

En este segmento figuran William Álvarez, “El Maniako”; Alan Alexis Valencia Haro, “El Alillan”; Omar, “El Macuchin”; así como Bryan Lemus, “El R10”, quienes aparecen como jefes de seguridades dentro de la estructura, responsables de la protección de los mandos y de la operación de los grupos armados.

Por debajo de este bloque se localizan los lugartenientes de mayor cercanía con a los líderes. En este grupo se identifica a Antonio Sandoval, “El Tercer Elemento”; Jesús Sandoval, “El Chuchito Nini”; y Antonio Pérez, “El Bravo”, señalados como operadores de confianza directa de los cabecillas y piezas clave en la toma de decisiones y coordinación territorial.

En un siguiente escalón se ubican los lugartenientes, quienes, de acuerdo con el organigrama, en este nivel aparecen Christian Ruiz Haro, “El Tapicero”; Juan Caballero, “El Punky”; Antonio Barragán Chávez, “El Michoacano”, quien es identificado como hermano de Luis Enrique Barragán Chávez, “El R5”; Pablo Fernández, “El Terror”, y Alberto Lemus, “El Beto”, hermano de Bryan Lemus, “El R10”.

El documento también detalla el grupo de operadores, donde se concentran integrantes con identidades parciales o sin nombre plenamente identificado.

En este segmento se ubica un integrante conocido como “El Caldo”, señalado como hermano de “El Caldillo”, quien también forma parte de este mismo nivel dentro del cártel.

Además, se menciona a un operador identificado como “El Federal”, quien es referido como cuñado de Luis Enrique Barragán Chávez, “El R5”.

A este grupo se suman Valdo Fernández, “Alma Grande”, hermano de Omar Fernández, “El Ondeado”; así como otro integrante de la familia Fernández identificado como “Lucho”, señalado como hermano de Pablo Fernández, “El Terror”. El listado de operadores se completa con César Barragán, “El Chuy”.

Uno de los elementos más relevantes que expone el organigrama es la reiterada presencia de lazos familiares en puestos estratégicos.

Hijos, hermanos y cuñados aparecen distribuidos en la cúspide, en los mandos de seguridad y en los niveles operativos, lo que sugiere una estructura diseñada para reforzar la lealtad interna y blindar la cadena de mando mediante relaciones de parentesco.

El esquema permite observar cómo la familia Fernández ocupa un papel central en distintos niveles del grupo, desde el liderazgo de “Poncho La Quiringua”, hasta posiciones de operación y enlace, con la participación de sus hijos, así como de hermanos y parientes cercanos de otros integrantes clave.

La exhibición de esta estructura interna del Cártel de Los Reyes ofrece una radiografía de su funcionamiento en el municipio de Michoacán donde mantiene presencia, al revelar no solo quiénes integran su cúpula y sus áreas de seguridad, sino también la forma en que el grupo criminal se sostiene a partir de una red de mandos intermedios y operadores articulados por vínculos familiares.

Con este organigrama, queda al descubierto la arquitectura organizacional del Cártel de Los Reyes, así como los nombres, alias y cargos que conforman su aparato criminal y que explican su capacidad de operación y control territorial en la región.


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