NFL multa a jugador por mensaje rechazo al genocidio
Carla Daniela Arce Ramos
Morelia, Michoacán.- La NFL ha vuelto a trazar una línea en el césped, pero no una de yardas, sino una de censura. El reciente castigo contra el jugador Azeez Al-Shaair, multado por portar un mensaje en su rostro exigiendo el fin de un genocidio, ha reabierto una herida que la liga nunca terminó de sanar: la hipocresía sistemática sobre qué es, y qué no es, «política».
Bajo el argumento de que la política «no es parte del juego», la liga penaliza cualquier gesto que rompa la burbuja del entretenimiento. Para la oficina del comisionado Roger Goodell, el mensaje de Al-Shaair es una distracción.
Te puede interesar: Mundial 2026: El anfitrión de utilería y la ilusión mexicana
Esta narrativa no es nueva; es el mismo guion que se utilizó para desterrar a Colin Kaepernick cuando decidió poner una rodilla en tierra contra la violencia policial y la injusticia racial.
En la NFL, parece que la «unidad» y la «experiencia del fan» son códigos para el silencio absoluto del trabajador. Se le permite al jugador ser un gladiador, pero se le prohíbe ser un ciudadano con conciencia.
Lo que hace que esta postura sea no solo rígida, sino obscena, es el contraste con el comportamiento de los propietarios de las franquicias.

Mientras a los jugadores se les multa por mensajes simbólicos, los dueños utilizan su inmenso poder económico para alterar la realidad política de naciones enteras.
Un ejemplo claro es Robert Kraft, dueño de los New England Patriots; mientras la liga exige «neutralidad» en el campo, Kraft ha destinado millones de dólares a AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel), un poderoso grupo de presión que opera directamente en el Congreso estadounidense.

Aquí reside la ironía:
- Al jugador se le castiga el gesto simbólico de «abajo».
- Al dueño se le garantiza impunidad por la influencia real del capital «desde arriba».
- Neutralidad o Censura Selectiva
La NFL no es una organización apolítica; es selectivamente política. La liga decide qué causas son lo suficientemente «seguras» para ser impresas en el pasto de las zonas de anotación y cuáles son «demasiado incómodas» para ser portadas por los jugadores.
Te puede interesar: Mundial 2026 llegará a las aulas; SEP impulsa el deporte como herramienta educativa
Al final del día, lo que presenciamos es censura con traje y corbata. La liga normaliza la ideología del capital y penaliza la conciencia del trabajador.
No buscan proteger el deporte de la política; buscan proteger el statu quo de cualquier voz que cuestione el orden establecido.
La neutralidad, cuando se aplica de forma tan desigual, no es más que otra herramienta de control.






Deja un comentario