Teniendo 20 años Pattie Boyd (Patricia Anne Boyd) conoció en 1964 a George Harrison, guitarrista de The Beatles, durante la filmación de la película “ A Hard Day´s Night” en donde ella actuó. Dos años después se casaron

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Pao Stump

Abres cualquier libro de historia del arte, está lleno de los “grandes maestros”. Te preguntas por las mujeres y una voz metiche te responde: “Están ahí, ¿A caso no las ves? Están en casi todas las pinturas y esculturas”.

En efecto, ahí estamos, posando, con la existencia a medias, suspendidas en un instante fugaz, bajo la subjetiva mirada del artista, figurando sólo como el primer paso del  creativo: “la inspiración”, siendo plasmadas para el deleite de los ojos masculinos.

Las musas son, según la mitología griega, las hijas de Zeus y Mnemosine. Ellas inspiran a los artistas con la magia de su canto. Son nueve y cada una se especializa en inspirar los diferentes rubros de la creación del ser humano.

Ellas son: Calíope (la poesía y la música), Clío (la historia), Erató (los himnos y la poesía coral), Euterpe (flauta y matemáticas), Melpómene (musa de la tragedia), Polimnia (de la pantomima y la retórica), Talía (de la comedia), Terpsícore (danza) y Urania (musa de la astronomía).

En esta explicación aparentemente inocente encontramos un subtexto un tanto nocivo. “La figura femenina inspira, pero no está para crear obras de similar importancia que las creadas por los varones”

“Pero… es mejor ser una “musa” a no ser nada. Al fin y al cabo, todo ese mito de las musas y los artistas quedó muchos años atrás”. Tal vez así lo creas, pero aún en la actualidad, se siguen nombrando “musas” a las mujeres que inspiraron alguna canción famosa. Hoy hablaré brevemente sobre uno de los casos más reconocibles de la era moderna: Pattie Boyd, un chismecito que nos llevará inevitablemente a la reflexión sobre este tema.

Teniendo 20 años Pattie Boyd (Patricia Anne Boyd) conoció en 1964 a George Harrison, guitarrista de The Beatles, durante la filmación de la película “ A Hard Day´s Night” en donde ella actuó. Dos años después se casaron. Él le compuso el tema “Something” (1969), si no lo has escuchado, te invito que lo hagas, es una hermosa canción de amor, era incluso la favorita de Frank Sinatra.

Pero cuando George cantó “Hay algo en la manera en la que ella sabe y todo lo que tengo qué hacer es pensar en ella” lo decía “de chill” como dice la chaviza. Ya que sus constantes infidelidades decían lo contrario a sus dulces notas cantadas.

De manera paralela a esta historia, el mejor amigo de George, el músico Eric Clapton había estado enamorado de Pattie, lo cual lo llevó a hacer cosas cuestionables, entre las que están andar con la hermana de Pattie, cuyo parecido era innegable, o enviarle cartas en secreto a Pattie confesándole su amor mientras ella estaba casada con George. Pero lo más destacable fue componer la canción “Layla” (1970), cuyo título procede de “La canción de Layla y Manjun” del poeta persa clásico Nezami, basado en una historia real del siglo VII en la cual el joven se vuelve loco al no ser correspondido por la mujer a la que amaba.

La gota que derramó el vaso en el matrimonio de Pattie y George fue cuando ella descubrió la doble infidelidad por parte de George Harrison y Maureen Cox (sí, la en ese entonces esposa de Ringo Starr, baterista de la banda). A Ringo no pareció molestarle el hecho, pero Pattie supo que debía salir de ahí. En 1974 se divorciaron.

En 1979 se casa con el músico Eric Clapton porque… ¿Qué podría salir mal cuando le haces caso al hombre que lleva años enamorado de ti?

Bueno, pues todo puede salir mal. Los problemas de Clapton con el abuso de sustancias, su negativa para recibir un tratamiento para su alcoholismo, su violencia y su idea caprichosa de ser padre aunado a la imposibilidad de Pattie para cumplir dicho capricho lo llevó a engañarla y embarazar a la modelo italiana Lory Del Santo (segundo hijo fuera del matrimonio que tuvo, pero todo esto se supo años después). Saber esto la hizo sentir muy traicionada, por obvias razones, y en 1989 se divorcian oficialmente.

En un giro del destino, ese hijo fruto de la infidelidad de Clapton, llamado Conor, murió a los cuatro años tras caer de la ventana de un edificio en Manhattan. Siendo la “inspiración” para el desolador tema “Tears in Heaven”. Casi como si el arte necesitara del dolor proveniente de víctimas sacrificiales.

Pattie siguió con su vida después de esas tormentas de guitarras eléctricas y egos dominantes. Se enfocó en ella misma, en su carrera como fotógrafa, realizando exposiciones. Y en su faceta de escritora, gracias a la cual ha encontrado un medio para desmitificar a aquellas “estrellas” y “genios” de la música que eran tan humanos como cualquiera. Ha logrado tener la voz para contar la cruel verdad detrás de ser una “musa” y lo más importante, pasar ahora al lugar del ser que “crea”.


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2 respuestas a «Pattie Boyd y el peligro de ser “Las Musas” en el arte»

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