En Europa usan a las mexicanas como incubadoras. Analizamos la publicidad engañosa sobre los vientres de alquiler en México y el negocio de explotación que esconde.

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En Europa usan a las mexicanas como incubadoras: La oscura verdad detrás de la publicidad de vientres de alquiler en México

Por Elizabeth Legarreta

Miles de personas en el viejo continente están recibiendo mensajes de WhatsApp con publicidad engañosa sobre los vientres de alquiler en México, prometiéndoles cumplir el «sueño» de la paternidad a bajo costo y con supuestas garantías legales en nuestro país. Este es el texto textual de la publicidad que circula agresivamente en grupos y redes sociales europeas:

«En México la #gestacionsubrogada es completamente legal y segura ⚖️🇲🇽

No importa tu nacionalidad o tipo de familia, convertirte en padre es tu derecho.

👉En GSM, nuestros procesos son llevados por un equipo de abogados y notarios expertos en materia de derecho para garantizar la legalidad y transparencia de nuestros proyectos.

¿Quieres que te ayudemos a lograr tu mas grande anhelo?

👉 Puedes enviarnos un DM a cualquiera de nuestras redes sociales 📨. 👉 Enviarnos un mensaje a nuestro WhatsApp 📲 +523221315629 👉 Dando clic aquí: Wa.me/523221315629″

Este mensaje es el anzuelo para atraer clientes al mercado de los vientres de alquiler en México. El gancho es simple y seductor: cumplir un deseo a un precio mucho menor que en Estados Unidos. Pero detrás de estos folletos digitales brillantes y la promesa de «equipos de abogados y notarios expertos», se esconde una realidad mucho más cruda que la publicidad omite deliberadamente: para satisfacer la creciente demanda del mercado europeo, en Europa usan a las mexicanas como incubadoras «low cost». Este negocio florece aprovechándose de un sistema legal roto y de la vulnerabilidad económica de las mujeres, convirtiendo la práctica de los vientres de alquiler en México en una industria extractiva.

La mentira de la «legalidad completa» de los vientres de alquiler en México

La afirmación central de esta publicidad es una trampa. Decir que la práctica de los vientres de alquiler en México es «completamente legal y segura» a nivel nacional es falso. La realidad es que nuestro país es un territorio de incertidumbre jurídica que las agencias explotan a su favor para vender estos servicios.

A nivel federal, no existe una ley que regule las técnicas de reproducción asistida, lo que genera un vacío legal inmenso que facilita el mercado de los vientres de alquiler en México. Solo dos estados de 32, Tabasco y Sinaloa, tienen regulaciones específicas en sus códigos civiles. E incluso en esos estados, las leyes han intentado poner frenos (como limitar el acceso solo a ciudadanos mexicanos en Tabasco desde 2016), pero las agencias suelen buscar recovecos legales, como juicios de amparo, para seguir ofreciendo los vientres de alquiler en México a extranjeros.

En el resto del país, como la Ciudad de México o Quintana Roo, esta práctica opera en la alegalidad. Los contratos que firman los clientes europeos muchas veces no tienen validez real ante un tribunal, dejando en la indefensión total a las mujeres gestantes en caso de complicaciones médicas, abandono del bebé o incumplimiento de pagos. Lo que venden como «seguridad jurídica» en la publicidad de vientres de alquiler en México es, en realidad, una apuesta arriesgada sostenida por la falta de vigilancia del Estado.

El modelo de negocio de los vientres de alquiler en México: Mexicanas como insumo barato

La publicidad en Europa enfoca todo en el supuesto «derecho a ser padre» del cliente. Pero, ¿dónde quedan los derechos humanos de la mujer que pone el cuerpo? El deseo de paternidad de unos no puede construirse sobre la explotación de otras.

El modelo de negocio de estas agencias de vientres de alquiler en México se basa en una brecha económica brutal. Reclutan a mujeres mexicanas, frecuentemente en situaciones económicas precarias, para que gesten hijos ajenos.

Las cifras desnudan la explotación inherente a los vientres de alquiler en México: mientras un proceso completo para una pareja europea puede costar en promedio unos 90 mil dólares, la mujer mexicana que lleva el embarazo durante nueve meses, enfrentando todos los riesgos físicos y emocionales, recibe apenas una fracción de eso, entre 9 mil y 10 mil dólares. La inmensa mayoría del dinero se queda en los bolsillos de los intermediarios (dueños de agencias, clínicas, abogados y notarios) que orquestan este comercio.

México se está consolidando como la maquiladora reproductiva de occidente. La publicidad que llega a Europa es el catálogo de un mercado que convierte la capacidad biológica de las mexicanas en una mercancía accesible a través de los vientres de alquiler en México para quien pueda pagarla en euros.


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