Lee Miller: La película sobre la fotógrafa que nos recuerda el peligro de que los Gobiernos minimicen las problemáticas y dolores de la humanidad.
Por Pao Stump
“Lee Miller”, dirigida por la estadounidense Ellen Kuras, cuenta con una de las mejores actuaciones en la carrera de Kate Winslet y un serio Andy Samberg, una combinación actoral inesperada pero poderosa.
Una fotografía que acompaña la narrativa yendo desde los suaves tonos cálidos en los momentos de felicidad idílica hasta los duros verdes militares y grises manchados de rojo de los campos de batalla.

Lee Miller, fue una intrépida mujer estadounidense que después de haber sido modelo para revistas quiso estar al otro lado de la cámara, dejar de ser musa para ser la artista que captaría momentos llenos de la compleja humanidad con su toque de creatividad, ironía y una inteligente crítica.

Hasta ese momento, las guerras se caracterizaban por sus fotografías de propaganda para los ejércitos, en donde se mostraba a los soldados y personal de salud estando enteros (física y emocionalmente). Siendo los magníficos héroes de peleas iniciadas por otros.
La sed de aventura de Lee Miller y su astucia de documentar la verdad la llevó a captar cosas inimaginables hasta ese momento siendo corresponsal de la revista Vogue de Reino Unido.

El retratar con su mirada femenina a las mujeres que eran parte de las tropas, captar los horrores de una inmunda carpa de atención médica y dolorosas vivencias personales la acercaron a una idea que era escalofriante: la verdad entera no sale a la luz.
Se minimizan las pérdidas humanas, la precariedad, las injusticias y el dolor emocional a favor de una narrativa heroica de los Gobiernos.
Ella vive los acontecimientos de Europa durante la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva de cualquier ciudadano que ignora “la verdad”, que se reúne con amigos para especular, no se dimensiona lo horrible de la situación, sólo se sospecha como un secreto a voces. «Hay muchos desaparecidos», «¿Dónde estarán?», «La gente no desaparece sólo porque sí»
Lee busca la respuesta junto a su amigo David Sherman (corresponsal de la revista Life) viajan por la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, capturando con sus cámaras algunas de las imágenes más desgarradoras que ha producido la mal llamada “civilización”.
Pilas de miles de cuerpos, el dolor, miedo y profunda tristeza en los ojos de los sobrevivientes. Una tristeza que no reparan los tratados de paz, las insignias ni las disculpas.
Finalmente, una irreverente foto tomada desde el baño del Führer que pasa a la historia por su poderoso recordatorio de que los líderes políticos son ciudadanos como todos, van al baño igual que todos, son humanos, muchas veces, con menos humanidad.

Y no, esto no es SPOILER de la película, estos son los datos sobre la vida de una fotógrafa que pasó de ser un objeto bonito para fotografiar, a tomar la cámara y darle al mundo un importante documento histórico sobre su propia inmundicia.
La película está planteada a manera de entrevista y saber la identidad del entrevistador es todo un plot twist.
Esta película pasa las 3 pruebas del test de Bechedel para evaluar la representación femenina en pantalla o libros.
1-¿Hay al menos dos mujeres con nombre propio?
2-¿Hablan entre ellas?
3-¿Sus conversaciones giran sobre un tema que no sean los hombres? (amor propio, autoestima, trabajo, hobbies, proyectos personales).
Pero ese es un tema que desarrollaré en mi siguiente texto.
Hasta aquí mi recomendación de cine.






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