¡Alerta! El Colectivo DLR denuncia grabaciones clandestinas a mujeres en baños de una iglesia cristiana en Oaxaca llamada UVI. Señalan al pastor por encubrimiento.

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Por Elizabeth Legarreta

El refugio espiritual se convirtió en una trampa. Una vez más, se confirma que los espacios supuestamente sagrados no están exentos de la violencia patriarcal más ruin. Una grave denuncia ha sacudido a la comunidad, luego de que el Colectivo DLR, una organización de ciberseguridad y defensa digital, lanzara una alerta pública sobre lo que ocurre dentro de una iglesia cristiana en Oaxaca: mujeres y adolescentes estarían siendo grabadas sin su consentimiento en los espacios más íntimos.

La alerta, realizada a través de redes sociales, apunta directamente a la comunidad religiosa identificada como UVI (Una Vida con Identidad) en la capital oaxaqueña. Las pruebas presentadas por el colectivo son capturas de videos donde se observa cómo una cámara oculta graba «bajo la ropa, en baños o lugares donde puedan invadir su intimidad» a las asistentes.

Los nombres detrás del abuso en esta iglesia cristiana en Oaxaca

El Colectivo DLR no solo expuso el delito, sino que puso nombres y apellidos a los presuntos responsables de esta red de violencia digital que opera entre rezos y alabanzas.

  1. El Agresor Material: Señalan a Alejandro M., miembro activo de la congregación, como la persona que coloca las cámaras y graba el material. El colectivo informó que ya lo ha incluido en su lista pública de agresores.
  2. El Cómplice por Silencio: La situación es doblemente grave al señalar al líder de la comunidad, el pastor Arturo M.. Según el colectivo, el pastor «sabe de todo esto pero decidió no tomar acciones y ocultarlo», convirtiéndose en cómplice por encubrimiento de una red de abuso que opera bajo su propio techo.

Violencia Digital: Un delito real bajo la Ley Olimpia

Lo que describe el Colectivo DLR no es un «pecado» interno que se resuelva con oración; es un delito penal tipificado en el estado y en todo el país gracias a la Ley Olimpia. Grabar, fotografiar o difundir imágenes íntimas o de partes sexuales de una persona sin su consentimiento es violencia digital contra la intimidad sexual.

Oaxaca fue uno de los primeros estados en aprobar estas reformas, que contemplan penas de cárcel para quienes cometan estos actos. La exposición pública es el primer paso para exigir que la Fiscalía del Estado intervenga y aplique la ley, sin importar que los hechos ocurran dentro de una institución religiosa.

Un patrón de impunidad en los «espacios de fe»

Lamentablemente, este caso no es aislado. Es un recordatorio brutal de que las estructuras jerárquicas y cerradas de muchas iglesias a menudo sirven como caldo de cultivo para el abuso y su encubrimiento.

Desde redes de explotación digital denunciadas recientemente en la región hasta casos de líderes religiosos condenados por abuso sexual en otras partes de México y América Latina, el patrón se repite: el poder religioso usado para violentar, y el silencio institucional usado para proteger al agresor.

La acción del Colectivo DLR rompe ese silencio. Exigimos justicia para las víctimas de la iglesia UVI y que las autoridades investiguen a fondo. La fe no puede ser coartada para la violencia.


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