Estamos a 2 de diciembre. En teoría, deberíamos estar pensando en el arbolito, en las posadas y en que por fin se sentía una tregua en el caos vial. Pero la realidad nos dio un portazo: la incertidumbre ha vuelto y, con ella, el miedo a una Navidad a medias.
Hoy, la reactivación del Paro Nacional de Agricultores y los bloqueos carreteros nos enfrentan a una crisis logística severa: hay escasez de gas (sí, bañarse con agua fría en pleno vórtice polar es la nueva realidad) y tus regalos probablemente no lleguen a tiempo. Pero antes de que te enojes con quien maneja el tractor, hablemos claro: el Estado es quien te está quitando la Navidad, no los campesinos.
La falsa normalidad que se rompió
Apenas nos estábamos acomodando. Los tránsitos parecían regularse y la logística de fin de año fluía. Pero era una calma frágil. Ayer lunes, la Secretaría de Gobernación (SEGOB) decidió romper la baraja: condicionaron el diálogo a que los agricultores se «portaran bien» y levantaran la voz, sin ofrecerles ni un peso de garantía para sus cosechas.
El resultado no fue una rendición, fue dignidad. Los productores se levantaron de la mesa y hoy las carreteras de Michoacán, Jalisco y Zacatecas están cerradas. No por gusto, sino por supervivencia.
Gas, Regalos y la Cadena Rota
La Navidad depende de la logística, y la logística está estrangulada por la negligencia gubernamental.
- ¿Sin gas para la cena? Las pipas de Gas LP están varadas en los cercos de las vías federales. La escasez ya es real en varias colonias (lo vivimos hoy mismo en esta redacción).
- El trineo está atorado en la autopista: La Unión de Industriales (UNIDEM) confirma pérdidas de 300 millones de pesos diarios y advierte que el flujo de mercancías —incluidos alimentos y paquetería— está colapsado. Ese regalo que pediste con ilusión está detenido en un tráiler, no porque el chófer quiera, sino porque el gobierno no hace su trabajo.
El Estado como el verdadero Grinch
Es muy fácil caer en la narrativa de «los agricultores nos afectan a terceros». Pero hay que corregir la brújula moral.
Si hoy no tienes gas y tus paquetes no llegan, no es culpa del campesino que pide precios justos para el maíz. Es culpa de un aparato estatal que prefiere dejar morir al campo antes que negociar soluciones reales. Ellos no quieren bloquear tu Navidad; quieren poder comer para que tú tengas cena en tu mesa.
Así que cuando veas las noticias de los bloqueos, recuerda: la incomodidad es nuestra, pero la responsabilidad es del Estado.






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