Antivilo Peña, J. (2015), Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías. Arte feminista latinoamericano, Colombia: Ediciones Desde Abajo (Co- lección Feminismos Nuestroamericanos).

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(LAS CREADORAS Y NO LAS MUSAS)

Columna de Elena Ponce

Para la creación cultural, el panorama sobre la incursión de las mujeres en la historia del arte latinoamericano, ha propiciado y generado espacio de discusión, discrepancia, aprobación, o incluso hasta desagrado por abandonar las formas comúnmente permitidas en el terreno artístico creado por mujeres.

En éste caso, me atrevo a mencionar al arte feminista como transgresor de lo aprobado por la sociedad, la religión o bien el propio sistema patriarcal. Éste arte ante mis ojos y los ojos de tantas artistas rebeldes, no significa más que la propia liberación, destrucción y profanación de las típicas creencias generadoras de caos, ambigüedad y eternas cadenas que nos impiden reconocernos como creadoras, dueñas de nuestros propios hijos, es decir, los proyectos maquilados por la mente, el corazón y la resistencia de perpetuar la voz que hasta ahora, se insiste en çonservarla callada, a todas, sentadas en un rincón oscuro de la voluntad, el hogar, la cocina o tras un escritorio.

Pues bien, hemos podido contar un sin fin de mujeres que su arte permanece enclaustrado en una libreta, alguna pintura sin mostrar, alguna idea sin brotar a lo público, a lo vistoso en pleno siglo XXI. El arte feminista arrasa con obsoletas percepciones sobre lo que debería ser arte o no, derroca antiguas visiones poseídas por una estructura cuadrada que sólo favorece al varón, porque el arte que ellos propician, siendo quizá sólo un rayón en el lienzo, ese sí se aprueba con el peso de la crítica y se considera la última palabra de la creación artística. Por lo tanto en el arte feminista, no cabe la institucionalización. 

Evidentemente, ésta situación hace del arte feminista un arte

rebelde que surge no de las propuestas tradicionales del arte sino de las

situaciones reales de la vida cotidiana de las mujeres. Situaciones que en efecto, pasan desapercibidas porque ya han sido normalizadas a tal punto de seguir siendo invisibles, éste arte busca emanciparse por encima de la censura, el descontento y la mirada acusatoria de la propia cultura misógina. 

Para éste arte no existe la crítica entre nosotras, existe una retroalimentación colectiva, sin demeritar ni destruir la esencia artística y diversa de cada creadora, así como la unión y apoyo entre una red misma, juntando distintos desarrollos y habilidades artísticas que enriquecen el trabajo y abandonan la estructura académica, para dar paso a lo real, algunas veces crudo, en fin, la vida misma.

La práctica política feminista ha transgredido el orden con la apuesta

de hacer del cuerpo la herramienta de su lucha. El cuerpo es ese

territorio donde sucede la vida y a partir del cual se establece la diferencia entre hombres y mujeres y fomenta la desigualdad social. El

cuerpo de la mujer y su utilización transgrede, el orden de lo

sagrado y lo coloca, mediante la práctica artística de poner el cuerpo, en

el orden de lo profano. La rebeldía del arte feminista latinoamericano

se centra ahí. Es decir la exposición en un arte escénico de los cuerpos, el desnudo de la percepción tomando su papel en la historia, sin pedir permiso ni validación externa. El performance, creación escénica, la práctica escénica que reina ésta rebeldía. Destaca acciones diversas para romper con las especificidades del ser mujer desde el orden hegemónico, como la maternidad, la condición de clase social, raza y etnia, la violencia, el placer y la menstruación, vistas durante mucho tiempo como tabúes.

En algún otro momento, podremos propiciar mayor contexto sobre ésta práctica escénica, que contiene pintura, algunas veces escenografía, otras tantas danza, teatro, elementos que cuentan una práctica multifactorial de la expresión artística. Aunque sí, mencionaremos a las aclamadas, ´´Polvo de Gallina Negra´´, como el primer grupo de arte feminista en México, formado en 1983 por Maris Bustamante, Mónica Mayer y Herminia Dosal. Los objetivos de Polvo de Gallina Negra fueron:

  1. Analizar la imagen de la mujer en el arte y los medios de comunicación.
  2. Estudiar y promover la participación de la mujer en el arte.
  3. Crear imágenes a partir de la experiencia de ser mujer en un sistema patriarcal, basadas en una perspectiva feminista y con miras a transformar el mundo visual y así alterar la realidad.

Ellas consideraban que en éste mundo y en éste país, ser artista era complejo, aún más nacer mujer, además pecar de ser feminista y pelear por un sitio en el terreno performático, donde los grandes monstruos del performance, obtenían y defendían sus propias estructuras en ésta área. Éste grupo principalmente solía presentarse en espacios públicos, medios de comunicación y la calle, por supuesto presentando su quehacer artístico y rebelde, ante los ojos de espectadores civiles, que algunas veces no se imaginaban siquiera la intervención de sus creaciones. Su primer trabajo fue ´La receta de polvo de gallina negra para hacerle el mal de ojo a los violadores´, performance presentado en una manifestación en contra de la violencia hacia las mujeres durante el cual mezclaron polvos y repartieron bolsitas de polvo mágico entre los participantes. Esta receta después fue publicada tanto en una agenda feminista como en la revista FEM en 1984, en un número dedicado al arte.

Su proyecto más ambicioso fue ¡MADRES! que empezó con el embarazo de todas las integrantes del grupo, gracias al apoyo de sus esposos quienes siendo artistas entendieron sus intenciones y se solidarizaron con ellas. Como feministas naturalmente tuvieron hijas y nacieron con tan solo 3 meses de diferencia. Ellas como parte del arte feminista latinoamericano, combinan una ruptura en el entendido que transgrede el canon visual donde el orden, la simetría y lo políticamente correcto abrazan el clásico concepto de belleza, y rompen visibilizando lo excéntrico, la estridencia, lo grotesco, lo confrontativo, la sangre, lo popular, el ritual, presentando además la ironía, el sarcasmo, la parodia y la protesta. Al utilizar el cuerpo como elemento principal de su obra, el público enfrenta a una persona con ciertas características de género, raza, edad, complexión, etc. y reacciona ante ella de acuerdo a su carga ideológica y sus creencias culturales, religiosas. Por lo mismo, allá por los años setenta cuando empezó a desarrollarse de lleno el performance, entre sus principales adeptos estuvieron precisamente las artistas feministas, que encontraban en este género una gran libertad para abordar temas nuevos y para llegar a sus públicos en forma más directa. Muchas veces por su contenido explícito y siempre por el contenido implícito de su forma, el performance es un arte eminentemente político. Realizando performance feministas para los medios masivos de comunicación, con temas demasiado importantes como la violación. 

De Maris Bustamente tomo un trabajo excepcional, en el que, convertía los objetos cotidianos como un delantal, los descontextualizaba, llenándolos de humor, pues escandalizaba al público con máscaras con nariz de falo, que hablaban de una necesidad de plantear la sexualidad, bajo sus propios términos y posteriormente la representación bidimensional con abundantes genitales masculinos y femeninos.

Para culminar menciono un performance no menos relevante que el anterior, pues lograron exponer ´Mujeres artistas´ o ´Se solicita esposa´, vistiendo varias panzas de unicel, con delantal sobre sus embarazos reales, mostraban diapositivas del trabajo de otras artistas, para hablar de la violación o las mujeres golpeadas, entre tanto más. El grupo duró 10 años presentando su trabajo en las mejores exposiciones de premios PGN, publicados en el universal, posteriormente y como apoyo colectivo a otras artistas mujeres feministas, con un performance colectivo, hubo una exposición en donde quince artistas entre ellas bajaron la escalinata luciendo trajes diseñados por ellas mismas: un cinturón de castidad, manos marcadas por todo el vestido, la crinolina de fuera, etc. Bailaron el vals con sus respectivos chambelanes para dar lugar a performances de María García y Eloy Tarcisio, representando a su vez, los cambios biológicos de la mujer. Así pues la rebeldía propiciada por polvo de gallina negra, nos regala un sin fin de posibilidades artísticas en el terreno performático, la exposición política de la opinión de las mujeres, ya representa el centro de un arte feminista, pues donde se aguarda la crítica, el pensamiento racional y profundo, y la combinación de los elementos artísticos para su visualización pública, nos permite aventurarnos en la creación a quienes nos dedicamos con el corazón, la carne y las entrañas al pensamiento humano, y a sus distintas maneras de mostrarlo y expresarlo. El arte feminista una vez más no pide permiso, activa, transgrede, incomoda y repercute en las mentes con una intención deconstructiva de un sistema, que desde el principio ni siquiera hemos tenido un lugar como seres humanos, nosotras, sí, las mujeres.


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